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[reseña] Journey y Santana: La edad de los músicos no altera el producto.

 

 

Con frecuencia me aterra pensar que mis músicos favoritos, –me refiero a aquellos a quienes comencé a escuchar a principios de los años ‘80s–, ya son viejos y muchos han rebasado ya los 60 años de edad natural.

Cuando a estos rucos  los veo aún con mucha energía, haciendo giras mundiales y tocando y cantando como en sus mejores días, el terror de verlos envejecer se transforma en una clase de entusiasmo que me resulta difícil de ocultar.

Justamente eso me sucedió la noche del jueves 26 de marzo en la Arena VFG cuando se presentaron juntos, en el mismo escenario, las bandas Santana y Journey.

El origen de ambas agrupaciones tiene una época y un lugar en común: la última parte de los años ‘60s en San Francisco, California, en donde el mexicano Carlos Santana inició su carrera creando con su guitarra una fusión de rock y ritmos latinos que abruptamente despertó el interés de miles de personas.

Casi al mismo tiempo Gregg Rolie (teclados y voz) y Neal Schon (guitarra), ambos integrantes del grupo musical Santana, imaginaban también otras formas para seguir creando rock experimental sin anticipar que, años más tarde, darían forma a una de las bandas más exitosas en la historia de la música moderna: Journey.

En su presentación de la VFG ninguno de los dos grupos se anunció previamente como el abridor del otro, simplemente uno de ellos debía salir primero a escena, así que el honor le tocó a Journey.   Casi el total de sus interpretaciones esa noche fueron grandes éxitos de la radio comercial en México, con excepción de “La Do Da”, “Mother, Father” (cantada por el baterista Deen Castronovo) y “City Of Hope” del reciente disco “Eclipse”.

El vocalista de origen filipino Arnel Pineda, quien desde el año 2007 sustituye en la voz principal a la leyenda llamada Steve Perry, tuvo una energética actuación; corriendo y saltando por todo el escenario, y cantando de una manera no exactamente igual a la de Perry, pero sí muy parecida.

En una noche así era imposible que el grupo no ofreciera al público algunos de sus temas más populares como “Separate Ways (Worlds Apart)”, “Open Arms”, “Faithfully” y “Who’s Crying Now”, así como la imprescindible “Don’t Stop Believin’” (que actualmente goza de una renovada popularidad gracias a distintos programas de televisión).

En el grupo también destaca la presencia de Jonathan Cain, el músico que en 1980 sustituyó a Gregg Rolie y que desde entonces aporta gran talento a Journey.  En las canciones más rockeras Cain toca la segunda guitarra, pero su mayor aportación en vivo es en el piano y sintetizador, importantísimos en las ya clásicas baladas del grupo.

Antes de cerrar su actuación en la VFG Schon, Castronovo, Pineda y Cain, –quienes se acompañan de Ross Valory en el bajo (él y Neal Schon son los únicos miembros originales que permanecen en Journey)–, tocaron la canción “Lovin’, Touchin’, Squezin’”, un blues-rock escrito originalmente por Steve Perry y que contiene un típico sing-along ideal para finalizar una presentación en vivo como esa.

No tuvieron que pasar muchos minutos para que Santana continuara con la energía musical de la noche.  Con una alineación de 12 músicos en el escenario, era evidente que el veterano guitarrista mexicano estaba ahí para impresionar a todos sus coterráneos tapatíos.

Los ritmos latinos tan característicos de su música sonaron fuerte gracias a la participación de dos percusionistas, dos bateristas (siendo una de ellas la talentosa Cindy Blackman, ahora esposa del propio Carlos Santana), así como una trompeta y un trombón, entre otros destacados músicos y cantantes que actualmente acompañan a Santana en sus giras.

“Samba Pa’ Ti”, “Corazón Espinado” y “Smooth” fueron temas muy esperados por todos y que definitivamente complacieron a la audiencia.  Lo que muy pocos anticipábamos esa noche fue la aparición en el escenario de Gregg Rolie en su clásico órgano Hammond B3, así como en la voz principal, invitado especial de Santana para revivir los temas más importantes de la primera etapa del grupo, entre ellos el imprescindible “Black Magic Woman / Gypsy Queen”.

Casi inmediatamente después de que Rolie apareciera, la segunda grata sorpresa ocurrió cuando Santana también invitó a Neal Schon a subir al escenario.  Así, juntos dieron vida a viejos recuerdos incluidos en canciones como “Oye Cómo Va” y “Jingo”.

Antes de terminar la velada, otro de los temas infaltables en el setlist  tenía que ser “Soul Sacrifice”, también con Rolie en los teclados, para no dejar de recordar su actuación en el Woodstock Festival, –hace más de 45 años–, en la que el mexicano tomó por sorpresa al mundo de la música popular.

En conjunto, Journey y Santana tocaron por casi cuatro horas en Tlajomulco de Zúñiga.  A menudo muchos tapatíos consideran que no vale la pena trasladarse hasta allá para asistir a un concierto, pero en esta ocasión estuvieron completamente equivocados, ¡y de lo que se perdieron quienes sí lo pensaron!

Debo confesar que aún sigo muy entusiasmado por el despliegue musical de estos rucos.  Una persona en la audiencia me decía, algo sorprendida: “es que difícilmente los vamos a poder volver a ver en vivo”.  Pues yo esperaría que sí pudiéramos hacerlo pero, en caso de no ser así, todos los que estuvimos ahí podremos compartir y revivir, cuantas veces queramos, ese tan memorable espectáculo musical.

 

Santiago Corona.

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